30 de septiembre de 2011

Twitter. Direcciones cortas



Ok, me he hecho cuenta de Twitter - allí soy Jose_A_Vzqz. Ahora a ver si sé utilizarla, y la utilizo.

Otra cosa que he aprendido hoy (¡tardísimo!) es que las direcciones URL se pueden convertir en otras más cortas. Muy útil. Sin llegar a ser un buen ejemplo de su eficiencia y practicidad, la de este blog se quedaría en http://tinyurl.com/5s4vtkz


21 de septiembre de 2011

The next big thing?



Hace unos días vi en La Faena II a un grupo que me fascinó. Se llama Mochuelo, nombre tomado de la calle de Carabanchel que albergó la primera versión de la misma sala, y lo forman Diana, María y Veruca. De las tres, más de una no me cree cuando le doy mi sincera opinión sobre aquel directo (¡su primer concierto!), toda una demostración de ideas y de talento sobre un mural de rock instrumental bastante oscuro, sujeto con firmeza en lo rítmico y ciertamente impredecible, además de brillante, en estructura y arreglos

En sus ratos más accesibles, suenan tal que así:





Mochuelo volverán a tocar, en Madrid y en La Faena II, el próximo viernes 11 de noviembre, junto a Kyoto. Qué ganas de verlas de nuevo ...

5 de septiembre de 2011

A vueltas con el hombre del año



Insisto con Daniel Béjar, Destroyer, esta vez a raíz de la interpretación en directo de la canción que me ocupó marzo: 'Chinatown'. Tanto el audio como el vídeo son excelentes y, sea cuestión de ecualización o de arreglos, y al igual que me ocurrió en el Día de la Música en Madrid, echo en falta más guitarra. Problema menor, de todas maneras






30 de agosto de 2011

Vuelta del verano. Concierto recomendado



Puntual como un reloj suizo, La Faena II vuelve a abrir sus puertas el mismísimo 1 de septiembre. Este jueves, vaya. Y parece que será a lo grande: no sé qué hará en directo Shane Perlowin, si bien sabiendo que es el guitarrista de los virtuosistas norteamericanos Ahleuchatistas supongo que nada malo y mucho bueno, pero es que el cartel lo completa un artista que me impactó profundamente, entusiasmándome, a principios de año: L'Ocelle Mare. De lo mejorcito que he presenciado en 2011, lo conté en su momento aquí. Pero pasad de los enlaces: lo mejor es, sin duda, no investigar y descubrirlo encima del escenario




18 de agosto de 2011

La Paloma y Groenlandia





Ni en la Plaza de la Paja ni la de la Cebada, ni en Cava Baja ni en la calle Calatrava, ni en la Costanilla de San Andrés ni la calle de Don Pedro ni en la de los Mancebos; fue en la calle Tabernillas y, especialmente, en la calle del Águila, donde estaban las mejoras barras de las fiestas de La Paloma 2011. Y en el número 16 de la última de las vías mencionadas, mi preferida. La confirmación empezó a llegar a los pocos minutos de estar allí, cuando sonó por los altavoces una de mis canciones favoritas de todos los tiempos: 'Groenlandia', de los Zombies. Y si me gusta la canción, originalmente editada como single en 1980, cuando su autor, Bernardo Bonezzi, contaba con ¡16 años!, no le va a la zaga el vídeo que recoge su interpretación en el programa de TVE Aplauso:






Dedicado a Cala

16 de agosto de 2011

Amor de invierno. Pitchfork



Siempre me ha gustado el estilo de redacción, generalizando, de la celebérrima e influyente web sobre música Pitchfork. Mucho más que su criterio. Estos días andan celebrando su decimoquinto aniversario, y en la selección, a cargo de distintos colaboradores, de una canción por cada uno de estos años, me he encontrado una gema marca de la casa, un texto sobre 'Winter's Love' de Animal Collective, que fuera incluida en el disco Sung Tongs, mi preferido de toda la pasada década. No sólo articula muy bien y conduce fenomenalmente, sino que el redactor, Mike Powell, también muestra especial destreza aplicando algunas de las señas de identidad de la página de Chicago: el toque arrolladoramente personal, la capacidad de observación y de reflexión, y de recordar y contar lo observado y reflexionado, la honestidad, la pasión, la brillantez, ... Si bien se puede encontrar aquí, pego a continuación el artículo completo:



I played in bands in college like a lot of people played in bands in college. One of the bands I was in, Gulf Coast Army, opened for Animal Collective in March, 2004, about two months before Sung Tongs came out. The show was in the basement of a sushi restaurant; it's where most of the good shows in Charlottesville were. The restaurant's owner-- a Japanese guy who wandered around town in a black motorcycle jacket with the sad, displaced look people have in airports-- was a musician. I remember playing badly, but later I was told we played well considering how much beer we drank.

Afterwards, I saw Avey Tare in the hallway. "Sweet set," he said. "Sweet"-- the word was so bro, I couldn't believe he was using it, but I instantly felt shallow for even stopping to think about it. That's how it is: You see a cool person doing a supposedly uncool thing and you're left with your arbitrary little prejudices.

At the time I thought all weird music had to be tough and brainy in order to get a point across. But I was also getting bored of listening to tough, brainy shit because it wasn't really me-- I was an undernourished 21 year old working intensely on an honor's thesis, picking through books I half-understood, tripping on mushrooms, taking long drives through the dark hills of Virginia, crawling in girls' windows, and lying to people. The world felt fragile and runny, and Sung Tongs was its soundtrack-- this gentle, confused, unintellectual music that would occasionally fall apart and re-assemble itself, like it didn't know its own shape or size.

It reminded me of the feeling of opening my eyes in the backseat of my mother's car after visiting my grandparents as a small child, never sure of when I fell asleep but never scared, either. I didn't care that some people made fun of the band for sounding naïve because I thought most people were nasty and out of touch with what made life beautiful. I still think that sometimes, but I try not to.

Sung Tongs came out in May, a few weeks before I graduated. I brought it with me to Berlin, where I'd gone to visit a friend who was studying abroad. I still know him; we talk on the phone every couple of weeks, and on his birthday I take a six-hour bus ride to Richmond, Va., so we can walk up and down the historic streets and look at the grand old homes with their Christmas decorations. He's honest and intelligent and never falls for the new thing-- the kind of person who makes me feel at home.

When he first heard "Winters Love", he said, "It's like a sea shanty, right?" He swayed back and forth with an invisible beer stein in his hand and an exaggerated smile on his face. I hadn't heard it that way before: It's like I was so preoccupied with what made it strange that I hadn't thought much about what made it comforting and familiar. My life then was messy by design, geared toward intense and unfamiliar experiences because I thought they were more meaningful than simple ones. I told him I wasn't sure what he was talking about.

About six months later, having not thought about it for a while, it snapped into focus: a sea shanty, a drinking song, something low to the ground. I heard it. An insignificant thing-- the wisdom of friends and what they do to make you laugh-- but I still remember it, and while it'd be silly to blow it out into a grand metaphor, there's a reason, I think, why I heard "Winters Love" one way then and another way now, and why I'll never be able to hear it the way I heard it then again


La canción en cuestión se puede escuchar en este enlace



I love this light in winter time
The frost cakes in the carpet
In winter time I have no legs
Just stumps of meat below me
No falls snowfalls that ruin my day
It's masked up from the street wire
And winter's glow where could she be
She's warm beneath my pocket
Just a calm and modern day
In early, early morning
Rush to her and rush to bed
Am I a better person?
An evening I won't give up
With us I'll never fail
I pulled the boy out of above
She made that boy a man


Y por último, me resulta imposible hablar de 'Winter's Love y dejar atrás el siguiente vídeo, que recoge una toma casera y desnuda, de ésas que tanto me gustan, porque permiten casi palpar la música en su esencia, desprovista de artificios eléctricos o electrónicos





11 de julio de 2011

Crazy



No recuerdo si en la radio, en prensa especializada, o en una jukebox que apareciera en alguna película; el caso es que descubrí a Patsy Cline hace muchos años, de adolescente, quedando prendado al instante. La aleatoriedad del encuentro se saltó la cronología de sus hitos, y así no fue su primer gran éxito, ‘I fall to pieces’, lo primero que le oí cantar, sino el posterior ‘Crazy’, número 2 de las listas country norteamericanas en 1962. Algún año después, escuché una versión de Julio Iglesias, y no fue hasta el pasado viernes que llegó a mis oídos la versión a cargo de, creo, su propio autor, Willie Nelson. El reconocimiento fue difícil porque al mismo tiempo conversaba con un amigo, entre concierto y concierto, en La Faena II (porsifuerapoco pinchan exquisiteces antes, entre y después de las actuaciones). Pero a lo que iba: la toma en cuestión, de toque jazzy y con esa voz tan característica de su dueño, posee igual o parecido encanto, que ya es mucho decir, que la de la gran dama de Virginia





I'm crazy
Crazy for feeling so lonely
I'm crazy
Crazy for feeling so blue
I knew that you'd love me as long as you wanted
And then someday you'd leave me for somebody new

Worry
Why do I let myself worry?
Wondering
What in the world did I do?

I'm crazy
For thinking that my love could hold you
I'm crazy for trying
And crazy for crying
And I'm crazy for loving you

I'm crazy
For thinking that my love could hold you
I'm crazy for trying
And crazy for crying
And I'm crazy for loving you


29 de junio de 2011

Ecuador de 2.011. Mis conciertos favoritos




17. Thurston Moore; Teatre Principal / Tanned Tin - Castellón


16. Josephine Foster & Víctor Herrero Band; La Casa de los Jacintos - Madrid

15. L'Enfance Rouge; El Perro Club - Madrid

14. Directorsound; Sala Opal / Tanned Tin - Castellón


13. Capillary Action; Teatro Tarambana - Madrid

12. Suicide; Primavera Sound - Barcelona


11. Jesse Sparhawk; El Perro Club - Madrid


10. Shellac; Primavera Sound - Barcelona



09. Animal Collective; Primavera Sound - Barcelona


08. Bill Callahan; Sala Heineken - Madrid



07. Don Vito; Rock and Pop - Madrid


06. Eric Carbonara; El Perro Club - Madrid


05. James Blackshaw; Sala Opal / Tanned Tin - Castellón



04. L'Ocelle Mare; El Perro Club - Madrid


03. Castlemusic + Ryan Driver; Sala Opal / Tanned Tin - Castellón



02. Marc Ribot’s Ceramic Dog; Museo Picasso - Málaga


01. Sufjan Stevens; Auditori / Primavera Sound - Barcelona



26 de junio de 2011

Ecuador de 2.011. Mis discos favoritos



Tercer escalón


13. James Blake; James Blake

12. C’mon; Low

11. New History Warfare Vol. 2 Judges; Colin Stetson

10. Outbreeding; David Thomas Broughton

09. Badlands; Dirty Beaches

08. Future Accidents; Sightings



Segundo escalón


07. Red Planet; Arborea

06. Apocalypse; Bill Callahan

05. Black Grass; Little Wings

04. Tomboy; Panda Bear



Top class


03. Helplessness Blues; Fleet Foxes


02. Let England Shake; PJ Harvey


01. Kaputt; Destroyer


23 de junio de 2011

Concierto recomendado. Si yo tuviera un festival ...



Qué curioso: el mismo pensamiento, idéntico además de exclusivo, me asaltó tras presenciar sendos conciertos de Berlinetta y Desguace Beni: "Si yo tuviera un festival, los programaría". De los primeros ya he hablado por aquí, mientras que a los segundos me gusta definirlos como una suerte de White Stripes instrumentales, más underground, y mucho mejores. Ahora son mitades de un cartel, así que apunten en su agenda para el 8 de julio. Y si siguen sin conocer La Faena II, anímense de una vez




10 de junio de 2011

Carteles de Conciertos (II)



Diseño de Abel Cuevas para la visita de Little Wings, responsables de uno mis discos favoritos de lo que va de año. Folk-pop parco en arreglos y generoso en emociones





8 de junio de 2011

¡Vuelve La Faena! La Faena II



Se ha hecho de rogar pero ya está lista. La Faena II abre mañana sus puertas con el propósito de llenar nuestras vidas como lo hizo su primera versión allí por Carpetana. Toda la ilusión, toda la fuerza y todo el apoyo del mundo para la continuación de esta insuperable iniciativa


Está aquí (pinchar sobre la imagen para ver a más tamaño):




y el fenomenal estreno, cortesía del gran Gregor, tiene ni más ni menos que esta pinta:



¡Viva La Faena!


1 de junio de 2011

Concierto recomendado. Cartel de altos vuelos





Lecciones llenas de sentimiento de guitarra española, a cargo de Víctor Herrero, y el peculiarísimo folk de Arborea, igual de inconfundible que hechizante: frío, distinguido, y en el que igual suenan banjos que drones de armonio. Ahí es nada. No podría recomendarlo con más fervor


29 de mayo de 2011

Primavera Sound. Fin del idilio





Por su trayectoria, los buenos momentos vividos allí, y el cariño y admiración que tengo a la organización, me resulta triste escribir sobre la confirmación, plena y aumentada, de la regresión cualitativa del Primavera Sound, ya apuntada en su anterior edición. El modelo de festival ha ido cambiando paulatinamente y, no siendo quién para criticarlo, sí que tengo claro que no está hecho para mí. La divergencia es inevitable


Empiezo por lo que quiero considerar una excepción: el tremebundo desastre organizativo del jueves, con el colapso del sistema electrónico de pago. ¿Había verdaderamente Plan B? ¿Por qué se tardó tantísimo en implementarlo? Y sobre todo: ¿por qué no se informó de absolutamente nada? Colas de longitud grotesca, camareros desorientados que generaban confusión, otros agolpados alrededor de un único iPad en funcionamiento y alguno que otro bastante chabacano, staff con una 'i' a la espalda no sé si de 'información' o de 'ignorancia' superlativa, no aceptación de cambio (unos amigos pidieron 3 cervezas con 20 € y les conminaron a llevarse 5) ... ¿pero dónde se ha visto esto? Un cero rotundo en organización


Lo peor para mí, sin embargo, es por desgracia estructural, a saber:


  • Masificación y, en consecuencia, incomodidad y cada vez más presencia de gentuza

Es obvio que cuanto mayor haces un saco de personas, más chusma se va a incluir en él. Este año hubo gente abriéndose paso bruscamente a empujones, con salvajes pisotones por los que no se disculpaban, y no era raro dar con borrachos, fiesteros y charlatanes estropeando conciertos a su entorno en lugares más o menos privilegiados. Muchos con poca educación y menor interés por la música. Fue muy curioso que mi cuerpo tuviera el reflejo de las sensaciones ya vividas en el FIB '02: tras dos años de experiencia idílica, la afluencia aumentó, pedir bebida se convirtió en odisea, y las malas maneras empezaron a instaurarse


  • Graves deficiencias técnicas

Es indigno que un festival del tamaño y prestigio de Primavera Sound tenga un escenario principal con un sonido tan horrendo, capaz por sí solo de arruinar actuaciones de grupos del calibre de Fleet Foxes, PJ Harvey, o Pulp (el horror, el horror), ... una tras otra. De vergüenza. Lo de Low en el escenario ATP, por poner otro ejemplo, fue también bochornoso



Es una lástima que con ese pedazo de cartel, a-lu-ci-nan-te, apenas pudiera disfrutar en estos tres días, y me llevara tantísimos disgustos. De cara al futuro, deseo lo mejor, el mayor de los triunfos al festival, pero será sin mí: yo llamo éxito a otra cosa, prefiero productos distintos, con otro acabado


Primavera Sound ya es otra cosa


21 de mayo de 2011

Concierto recomendado. A descubrir



Dando como valor seguro las melodías hardcore de Berlinetta, uno de mis grupos favoritos de Madrid, los descubrimientos y las sorpresas corren a cargo esta vez de la sala, Teatro Tarambana (ver en mapa), para mí desconocida, y del toque jazz y las imprevisibles estructuras y armonías de los norteamericanos Capillary Action